La investigación clínica en Uruguay

Un asunto pendiente

  • Álvaro Danza Universidad de la República, Facultad de Medicina, Clínica Médica. Profesor Adjunto. Asistente Académico del Rector de la Universidad de la República
Palabras clave: INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA, INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y DESARROLLO TECNOLÓGICO

Resumen

Desde hace algún tiempo se ha instalado en ambientes académicos y políticos nacionales la necesidad de impulsar, decidida y definitivamente, la investigación científica en nuestro país. En efecto, el gobierno electo hace menos de un año se ha comprometido a destinar, al final del quinquenio 2016-2020, el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) a la investigación científica y el 6% a la educación pública. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado que se invierta el 2% del Presupuesto en salud en investigación y desarrollo en el área(1)
Justificar la inversión en investigación científica en pleno siglo XXI es casi como justificar la necesidad de la educación superior o, por qué no, la necesidad de acceder –de una vez por todas– a la independencia cultural de nuestro país. Algo que no debería sorprender, en tanto durante muchos años el país le destinó un porcentaje menor del PIB a la educación pública, comparable a países con muy escaso desarrollo económico, cultural y científico. Recién en los últimos diez años esta realidad ha comenzado a revertirse para llegar a cifras razonables aunque indiscutiblemente –y necesariamente– mejorables.
Diversas circunstancias parecen confluir en reconocer la importancia de la inversión en educación superior y en investigación científica. Sin embargo, lo relativo a la investigación clínica aún está escasamente tenido en cuenta, cuando no –lisa y llanamente– ignorado.

Citas

(1) Organización Mundial de la Salud. Investigación y desarrollo para atender las necesidades sanitarias de los países en desarrollo: fortalecimiento de la financiación y coordinación mundiales. Informe del Grupo consultivo de expertos en investigación y desarrollo: financiación y coordinación. Abril de 2012. Ginebra: OMS, 2012:88-9. Disponible en: http://www.who.int/phi/CEWG_Report_ES.pdf . Consulta: 15 julio 2015.
(2) Carvalho EC. La investigación clínica y algunas estrategias para su fortalecimiento. Rev Latinoam Enferm 2011; 19(1):1-2. Disponible en: http://www.scielo.br/pdf/rlae/ v19n1/es_01.pdf. Consulta: 10 julio 2015.
(3) Lage Dávila A. El doble paradigma de la investigación clínica. Rev Cuba Farm 2011; 45(1):1-3.
(4) Doval H. Necesitamos una investigación clínica útil: ¿cómo cambiar para que sea de valor? Rev Argent Cardiol 2014; 82(3):254-60.
(5) Ferrante D. Investigación clínica en América Latina y Argentina: ¿es tiempo de cambios? Salud Colect 2011; 7(2):157-9.
(6) Danza A, Lazarov L. Adecuación de las remuneraciones de la actividad docente asistencial. Montevideo: SMU, 2010. Disponible en: http://www.smu.org.uy/sindicales/comunicados/anexo5-sq101014.pdf. Consulta: 17 julio 2015.
(7) Uruguay. Universidad de la República. Comisión Sectorial de Investigación Científica. Informe de evaluación. Montevideo: CSIC, 2014. Disponible en: http://www .csic.edu.uy/renderPage/index/pageId/188. Consulta: 1 de agosto de 2015.
(8) Mañé Garzón F. Arch Pediatr Urug 2004; 75(4):335-6.
(9) Comité ejecutivo de AnFaMed. Editorial. An Fac Med Montev 2014; 1(2):4-5.
Publicado
2015-09-30
Cómo citar
1.
Danza Álvaro. La investigación clínica en Uruguay. Rev. Méd. Urug. [Internet]. 30 de septiembre de 2015 [citado 5 de agosto de 2020];31(3):194-7. Disponible en: http://revista.rmu.org.uy/ojsrmu311/index.php/rmu/article/view/203
Sección
Artículos de opinión